¡Savasana, la relajación completa!

Regula la circulación cardiovascular y el ritmo cardiaco, disminuye la presión arterial e induce a la relajación total.

Beneficios

En Savasana (cuerpo muerto), además de calmar el cuerpo físico, también es importante pues tranquiliza los órganos de los sentidos. Suaviza la base de la lengua, las aletas de la nariz, los canales de los oídos internos y la piel de la frente, especialmente alrededor del puente de la nariz, entre las cejas.

Calma el cerebro y ayuda a aliviar el estrés y la depresión.
Relaja el cuerpo.
Reduce el dolor de cabeza, la fatiga y el insomnio.
Ayuda a reducir la presión arterial.

Es una postura sencilla que logra una relajación completa. Puede hacerse al final de una sesión de yoga para descansar tus músculos, o cuando necesites ayuda para dormirte por la noche. De cualquier modo, te relajará por completo.

Paso a Paso

  1. Acuéstate sobre la espalda con las piernas separadas, los pies caídos hacia los lados, los brazos alejados del cuerpo y las palmas mirando hacia arriba. Permite que los dedos descansen y se recojan un poco. Relaja los tobillos, rodillas, muslos y glúteos.
  1. Relaja cuello y hombros. Asegúrate de que tus hombros no están encogidos hacia las orejas. Puedes sacudirlos un poco y girar lentamente la cabeza de un lado a otro para soltar tensiones.
  1. Cierra los ojos. Relaja la cara completamente, y luego haz un escaneo de todo tu cuerpo. Relaja la frente, la nariz, la lengua, la quijada y la boca. Si identificas algo de tensión en algún lado, suéltalo.
  1. Lleva la atención a tu respiración. Respira lenta y profundamente, sintiendo cómo se eleva tu abdomen y se desinfla con cada exhalación. No controles la respiración; sólo permítete respirar plenamente. Siente cómo tu cuerpo se comienza a sentir pesado y cómo tú te fundes en el tapete de yoga a medida que tu mente está quieta.
  1. Siente cómo las distracciones del mundo exterior disminuyen. Las tensiones, la conciencia del cuerpo, la actividad mental con respecto a los sucesos del día o las cosas que tenemos que hacer o las valoraciones con respecto a la práctica de asanas, las emociones que despiertan los pensamientos, se diluyen con cada exhalación. Siente cómo al inhalar te llenas de amor, armonía y claridad.
  1. Lleva la atención a tu respiración y vuelve a estar en el presente si tu mente te trae pensamientos. Sólo déjalos ser, sin bloquearlos, sin juzgarlos, pero sin que te afecten al igual que hacemos en la meditación. Vuelve aquí. No dejes que te quiten la paz de estar en el presente y de relajar tu cuerpo y tu mente.
  1. Haz los ajustes que sean necesarios para estar cómodo. Ahora intenta dejar el cuerpo completamente quieto y siéntelo relajado y pesado sobre el suelo. Para esto debes relajar tu mente. Siente si hay alguna tensión física o mental y libérala. Vas a perder la conciencia del lugar y de ti pero sin quedarte dormido.
  1. Permanece así, al menos 20 minutos o el tiempo que quieras. Estando en este instante, permítete descansar y disfrutar de la conciencia plena.
  1. Para finalizar la práctica, estírate muy bien de piernas y llevando los brazos por encima de tu cabeza. Ruédate hacia el lado derecho en posición fetal, permanece aquí unos segundos e incorpórate lentamente.