Meditar sin olvidar el exterior

Meditar es abrir un paréntesis en la actividad cotidiana para conectar con nuestro corazón y romper la mecanicidad inconsciente para tornarnos más conscientes de nosotros mismos y del mundo.

El arte de meditar es volver la atención hacia el interior sin olvidar el exterior para encontrar un espacio de silencio, paz y amor.
Sentarse en quietud y simplemente escuchar todo lo que nuestra Alma tiene para contarnos es el acto más productivo que puedes realizar. Parar y oír… Ser capaz de detenerte en mitad de la actividad desenfrenada en la que nos vemos envueltos para volver la mirada hacia el interior y sentir la vida que eres.

Esta “no actividad” es un instrumento idóneo para recuperar nuestro olvidado espacio interno de Silencio Interior y permitir que éste se convierta en un eje desde el cual vivir con equilibrio y plenitud.

Con la meditación  comprobarás cómo la calma y  la quietud comienzan a aparecer. Es fácil. Meditar no puede ser nunca algo arduo o difícil pues se trata de reconectar con tu auténtica naturaleza. Las posibles dificultades a tal reconexión siempre van a nacer en la mente que pone obstáculos a todo. No le prestes atención y vuelve al centro de tu ser para, desde ahí, dirigir tu vida con equilibrio, armonía y plenitud.

La técnica

Es la simplicidad misma pues se trata de instalarse en una postura que permita mantener al cuerpo en una posición firme, estable y relativamente cómoda para desarrollar la atención y concentración necesarias que nos permitirán dirigirnos hacia nuestro interior, allí donde habita nuestra esencia.

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