El arte de Inhalar y Exhalar

“Si controlas tu respiración, controlarás todas las situaciones de tu vida”

– Yogi Bhajan

La respiración es una función biológica fundamental que hacemos de forma inconsciente a lo largo de nuestra vida, sin embargo, muchas personas desconocemos la forma correcta de respirar porque no nos damos a la tarea de ser conscientes de nuestra inhalación y exhalación y tampoco conocemos los beneficios que una respiración adecuada nos brinda al regular nuestra concentración, emociones, estado mental, nivel de estrés y nuestro sueño entre otras. Entonces, si la respiración regula de alguna forma nuestro estado mental, aprender a respirar correctamente hará que nos sintamos más sanos, tranquilos y capaces de afrontar cualquier situación por complicada que sea, este es el motivo y el secreto de la práctica del Yoga, y por lo que la respiración juega un papel fundamental.

Por muchos motivos, la mayoría de las personas olvidamos la forma correcta en la que debemos inhalar y exhalar, y esto es lo primero que nos enseñan al iniciar en el mundo del Yoga. Respirar es cuando empujamos el abdomen hacia afuera en la inhalación y dejamos que solo vuelva hacia adentro en la exhalación. Esto ocurre gracias al diafragma, que es una membrana que separa y sostiene a los pulmones a la altura de su base para separarlos del estómago, y es el responsable de empujar al estómago hacia afuera a la hora en la que llenamos los pulmones de aire, mientras que en la exhalación el abdomen regresa a su lugar y forma natural sin necesidad de empujarlo o retraerlo.

Un método para asegurarnos de que estamos respirando correctamente es dividir la respiración en tres tiempos: lo primero que hacemos es llenar con aire el bajo abdomen, en seguida el abdomen medio y para finalizar, el pecho que se ensancha sin ningún esfuerzo. Para que quede un poco más claro, pongamos un ejemplo…

Si tenemos un vaso vacío y queremos llenarlo, al ponerle agua (inhalación) lo primero que se llena es el fondo, ¿cierto?, ese representa el bajo abdomen, en seguida se llena la parte central del vaso o medio abdomen y por último la parte del “tope” que viene siendo el pecho… ¿y qué pasa cuando vaciamos el agua? (exhalación), en este caso, lo primero que vertemos es el tope (pecho), en seguida el centro o la mitad que viene siendo el medio abdomen y por último, el fondo que representa el bajo abdomen; ¿buena analogía, verdad?

Sin embargo, a pesar de ser muy sencillo el respirar de forma adecuada, muchos estudios han demostrado que alrededor de un 40% de las personas respiran incorrectamente, lo que en periodos largos de esta mala práctica puede desencadenar diferentes enfermedades. Afortunadamente, si conscientemente obligamos a nuestro abdomen a salir en la inhalación de unas 4 a 6 veces seguidas, nuestro cuerpo, que es muy sabio, comenzará a hacerlo de forma natural.

Por muchos motivos, la mayoría de las personas olvidamos la forma correcta en la que debemos inhalar y exhalar, y esto es lo primero que nos enseñan al iniciar en el mundo del Yoga. Respirar es cuando empujamos el abdomen hacia afuera en la inhalación y dejamos que solo vuelva hacia adentro en la exhalación. Esto ocurre gracias al diafragma, que es una membrana que separa y sostiene a los pulmones a la altura de su base para separarlos del estómago, y es el responsable de empujar al estómago hacia afuera a la hora en la que llenamos los pulmones de aire, mientras que en la exhalación el abdomen regresa a su lugar y forma natural sin necesidad de empujarlo o retraerlo.

Cuando por medio del Bikram Yoga se ha recordado cómo respirar y se practica junto con las diferentes posturas, todo fluye, controlamos mejor nuestra mente, emociones, sentimientos y pensamientos para convertirnos en seres libres de tensión y plenos gracias a que tenemos la capacidad de entrar en un estado de meditación que es guiado por el sonido de la respiración de forma consciente. Pero es importante que si durante la realización de una postura comienzas a sacrificar la respiración sólo por lograr la asana, hagas un alto y recuerdes que en la postura debemos encontrar el punto en el que logres la mayor profundidad sin perder el control de la respiración; la respiración es nuestra guía y debemos escucharla.